Respeto al ciclista: empecemos por dar ejemplo

En el último mes me ha tocado discutir sobre el uso de la bicicleta con dos compañeros. Hasta ahí todo bien: cualquiera podría pensar que es una conversación cotidiana sin más recorrido. Sin embargo, estos dos compañeros no son precisamente amantes del ciclismo y, por ende, suelen mirar a los que practicamos este deporte con cierta desconfianza. Que ellos, como conductores habituales y no usuarios de la bicicleta me explicaran su punto de vista, me permitió reflexionar sobre el respeto mutuo que debemos tenernos entre ciclistas, conductores y peatones.

Durante las conversaciones, las principales quejas que manifestaron fueron que los ciclistas “van [vamos] por donde les da la gana”, que “ocupan [ocupamos] demasiado espacio” impidiendo la buena circulación del tráfico y que en la mayoría de las ocasiones “no respetan [respetamos] los semáforos”. En estos casos estamos poniendo en peligro tanto nuestra integridad como la de los peatones. Y lo cierto es que tienen razón. Una innumerable cantidad de veces los ciclistas no cumplen [cumplimos] las normas de tráfico. “Es que parece que estáis haciendo la Vuelta a España”, me comentaba uno. “Sí, yo entiendo que tengáis que cumplir vuestra media de velocidad o tengáis que mantener las pulsaciones”, me decía otro.

Esas frases me hicieron abrir los ojos. Sí, generalmente no respetamos los semáforos y vamos ocupando parte de la carretera cuando disponemos de arcén o tenemos un carril bici muy hermoso. En este caso los que más nos la jugamos somos nosotros. Cualquier mínimo accidente con un coche supondrá para el conductor un simple rayajo en la carrocería, mientras que para nosotros puede suponer la muerte. En muchas ocasiones los ciclistas pedimos respeto, pero no tenemos consideración con el resto de usuarios de las vías públicas.

El primer paso para exigir que se nos preste atención no es saltarnos semáforos o entorpecer la circulación cuando tenemos sitio de sobra. El primer paso es dar ejemplo y cumplir con las normas de tráfico. Solo si mostramos un comportamiento ejemplar podremos pedir respeto a los demás. Mientras tanto, si no lo hacemos, los conductores seguirán viéndonos de una forma recelosa. Mirándonos más como un obstáculo que los entorpece que como una vida que va sobre dos ruedas.  Y claro, en este caso, los que tenemos más papeletas para salir perdiendo somos nosotros.

Y, por si queda alguna duda, desde Ciclismo Andaluz apoyamos cualquier campaña de respeto al ciclista.

Mínimo 1,5 metros al adelantar. Foto: todoautoescuela.net

Mínimo 1,5 metros al adelantar. Foto: todoautoescuela.net

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