Vence Stybar en un día caldeado

Quécalor!, ese era el saludo más recurrente entre los asistentes a la etapa de hoy. La carrera cambia el clima del norte y se adentra en la calurosa comunidad andaluza. Calor pegajoso y con mucha flama, pero el ánimo y los gritos de los aficionados sevillanos hacía que la etapa fuese más soportable. A pesar del calor, la emoción en la jornada fue aumentando de menos a más, al igual que un termómetro sube el mercurio cuando aumentan los grados. Como culmen a la emoción, la victoria del checo Zdenek Stybar y las declaraciones de Purito sobre la peligrosidad del final de etapa.

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La fuga del día estuvo formada por tres corredores que se aventuraron en solitario por la estepa sevillana: Christian Knees (Sky), Marco Pinotti (BMC) y Javier Aramendia (Caja Rural-RGA). La diferencia de los valientes del día no superó los siete minutos y estuvo rondando entre los tres y cuatro minutos. La llanura del recorrido hacía que en muchos momentos el pelotón pudiera divisar a los escapados en la lejanía. Como una bacteria vista en un microscopio se veían los fugados a lo lejos, tres puntos que pronto se presuponía que serían atrapados.

El recorrido de aproximación hacia Sevilla hacía al pelotón tener una tranquilidad suficiente para que los escapados no fueran problemáticos. En el primer sprint intermedio de la jornada, el primero en pasar fue Christian Knees (SKY), segundo Javier Aramendía (CJR) y tercero Marco Pinotti (BMC).  A 40 kilómetros de meta el pelotón comenzaba a bajar la diferencia por debajo de los dos minutos, pero Marco Pinotti no tenía la intención de ponérselo fácil al pelotón. Según comentaba Javier Aramendia en línea de meta, “Marco iba achuchando” a sus compañeros para que se esforzaran y poder aguantar la fuga. En el segundo sprint intermedio, situado en la misma línea de meta, el paso de los corredores alternó al anterior y cruzó primero Marco Pinotti (BMC), segundo Javier Aramendia (CJR) y tercero Christina Knees (SKY).

A los ciclistas aún les quedaba otro paso por el mismo circuito que ya habían realizado a través del trazado urbano de la localidad sevillana. En ese momento, el equipo Katusha con su líder Joaquín Purito Rodríguez y con la baza de la victoria de su hombre rápido, Luca Paoolini, se ponía en cabeza para tirar del pelotón y atrapar a los fugados. Según comentaba Purito Rodríguez, durante esos kilómetros se vivieron “momentos de peligrosidad”, en este trazado “el público estaba muy cerca de los corredores”.

A falta de 15 kilómetros los fugados estaban cazados, menos Marco Pinotti. El italiano aún tenía fuelle y tal vez quería realizar una acción de contrarrelojista como la que llevó a cabo ayer Tony Martin. A falta de 11 kilómetros estaba la cuesta del caracol, una tachuela que podía haber significado el intento de algún hombre con fondo, del estilo de Fabian Cancellara, para luchar en solitario contra el pelotón. En ese instante, el equipo Radioshack encabezaba el pelotón, pero parece que el termómetro estaba al máximo para las fuerzas del suizo.

El campeón del mundo, Phillipe Gilbert, sí que quería intentarlo, pero fue a 8 kilómetros de meta. Justo en el trazado urbano decidió probar suerte y con él se fue el checo Zdenek Stybar. Durante el zigzagueo por Tomares y con el suelo empedrado, los dos corredores tenían cierta ventaja contra el pelotón y les resultó imposible cazarlos. La ventaja de los dos de cabeza llegó hasta los 16 segundos.

El sprint era entre ellos dos y tal vez se le hizo demasiado largo al belga y no pudo aguantar al checo. Sprint muy cerrado en el que vence Zdenek Stybar. Primera victoria en una grande para el checo, que viene de ganar el Eneco Tour hace dos semanas. En rueda de prensa el corredor del Omega se sentía muy contento. Reconoce sin duda que “era un final peligroso con algunas curvas con riesgo”. El termómetro estalló, y no solo por los grados.

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